domingo, 30 de septiembre de 2018

Ricardo Cebrián


¡Buenas, gente!!!! Estamos en una nueva entrevista para Entretanto Magazine y Preguntas con arte, en este caso con el editor Ricardo Cebrián, líder de la editorial Café con leche. ¡Hola, Ricardo! ¿Puedes presentarte tú mismo para que nuestros lectores puedan conocerte?

Un saludo. Para empezar, que conste que yo no soy líder de nada. El alma de Café con Leche es y será Diana Gutiérrez, sin ella seguiría autopublicando libros despacito en Amazon.
Por lo demás soy ese tipo de persona al que no saben cómo encasillar: mulato, de Valladolid, economista, escritor, amante de las culturas de Asia Oriental, de profesión sus labores y jugador empedernido de cualquier cosa que se parezca a un juego de estrategia.

Si alguien quiere saber más sobre tu editorial o sobre ti, ¿dónde puede informarse?

Sobre la editorial, en la página de Café con Leche http://www.editorialcafeconleche.com/, en nuestro Facebook, https://www.facebook.com/edcafeleche o en Twitter, @edcafeleche. También podéis tomar un café de verdad con nosotros si se presenta la ocasión.
Yo es que soy un poco chapado a la antigua y nunca he terminado de sentirme a gusto hablando de mí sin ton ni son. Tuve un blog literario que tiene más telarañas que mi cuenta bancaria. Pero siempre hablo sobre mi amor a la novela El romance de los tres reinos en la página http://www.tresreinos.es.

Háblanos de Café con Leche. ¿Cómo surge la idea de crear una editorial?

Corría el año 2014 y yo andaba autopublicando desde hacía un par de años en Amazon con resultados diversos, esto fue justo antes del boom y la posterior caída de ventas del que nadie habla. Diana vino un día y dijo lo absurdo que era que conociésemos a tantos escritores de talento que apenas habían tenido la oportunidad de publicar y propuso la primera antología: Cuando calienta el sol: Diez historias eróticas para remojarse. Escogimos los mejores relatos y nos lanzamos a ello. Por suerte tuvo mucha aceptación.

¿Qué tipo de publicaciones editáis?

Es difícil decirlo porque Diana y yo somos de gustos muy variados. Al principio incluso propuse publicar un libro sobre la crisis económica que no pegaba ni con cola en nuestra línea editorial (menos mal que Diana me lo hizo ver). Pero según fuimos sacando novelas el año pasado nos hemos centrado en erótica, fantasía, ciencia ficción y antologías.

¿Qué condiciones debe reunir una novela para que consideréis publicarla?

Lo primero de todo es que no sea ofensiva. No hablamos de que sea políticamente correcta, basta con ver el culo en la portada de Cuando calienta el sol para saber que no tiramos de ese palo; pero apoyamos la visibilidad de las autoras en la ciencia ficción, la visibilidad de los personajes LGBTI y lo que consideramos los valores de una sociedad libre en general.
Dicho esto, funcionamos por convocatorias para poder centrar el trabajo. Por cada antología sacamos una convocatoria, igual que sacamos una para publicar las primeras novelettes. Si tu novela cumple los requisitos de la última convocatoria, y es buena, claro, pues adelante.
Pero no te cuento nada nuevo, todo esto viene en la página web.

Explícanos ahora el proceso de publicar un libro, que seguro que no es tan fácil como la gente piensa.

Puf… No es nada fácil, no.
El problema es que todo lleva mucho tiempo y el tiempo nunca sobra. Primero hay que seleccionar los manuscritos que te interesan después de una lectura rápida, entre estos escoger los mejores, leerlos enteros, negociar con el autor la manera en que quieres que deje la historia (es muy raro crear una historia perfecta, siempre metemos cosas que en nuestra cabeza quedan bien, pero que no aportan nada). Entre medias hay que ir pensando cómo será la cubierta sin que ello te impida hacer las correcciones estilísticas y tipográficas necesarias. Luego hay que maquetarlo en papel, ver el número de páginas correspondiente para completar la cubierta (el tamaño del lomo depende de ello), y maquetar el ebook, que tiene su propia problemática. Como seguramente ya lleves un mes más del tiempo previsto ese es el momento de rezar para que la imprenta te lo envíe todo a tiempo.
Y una vez que tienes el libro hay que idear formas creativas de publicitarlo, ir a eventos, mandarlo a distribuidoras, reseñadores y librerías, subirlo a todas las plataformas online habidas y por haber…
Hay mucho trabajo detrás de cada libro y el coste final, aunque no lo parezca, es muy alto porque lleva infinitas horas de trabajo.

Vuestra editorial tiene varias publicaciones de tipo erótico. ¿Por qué os habéis decantado por la literatura de este género? ¿Quizás debido al éxito de 50 sombras de Grey?

Noooo. Bueno, solo un poco. No por aprovechar su éxito, solo por hartazgo. 50 sombras de Grey había creado un extraño monopolio de novelas eróticas con una media y un antifaz en la cubierta. No solo eso, de novelas llenas de relaciones insanas y abusivas. Decidimos rebelarnos contra eso.
Por otro lado, ¿a quién no le gusta la erótica? Es un género de lo más divertido.

¿Cuál es la parte más difícil de ser editor? ¿Quizás rechazar una obra?

Para nada. Sé que es molesto que te rechacen cuando eres autor, yo también soy autor y lo he sentido en las carnes, pero nos mandan muchas novelas que no cumplen los requisitos. Mucho más duro ha sido, por ejemplo, no incluir un relato que sabes que es bueno en una antología, como nos pasó con Instinto animal, simplemente porque ya no hay sitio para más.
Lo más duro es la falta de reconocimiento en un sector tan competitivo. Cada libro es una pequeña lucha, pero solo se acordarán de ti si las cosas salen mal.

Hablando de eso, cuéntanos alguna anécdota relacionada con los rechazos editoriales.

Se podrían contar tantas… Casi todas están relacionadas con el hecho de que no se miran nuestros requisitos, o al menos nuestro catálogo. Hemos recibido libros infantiles y esotéricos que, claro, no pegan ni con cola con el resto de cosas que hacemos. Luego están los que te escriben con chulería en plan: «Este es mi libro, lo quiero en letras doradas dentro de un mes, seguro que triunfa porque tengo 100 seguidores en Twitter».
No cobramos a nadie por publicar, invertimos tiempo y dinero en cada libro, así que nos tienen que mandar los libros como el que manda un CV a una empresa.

¿Cómo ves el actual plan editorial en España?

Que no hay un plan como tal, solo improvisamos.

Últimamente están surgiendo numerosas editoriales pequeñas, como la vuestra, dedicadas a publicar literatura de géneros muy concretos. ¿Ves esto positivo? ¿Crees que llegará el día en que se podrá competir con las grandes editoriales?

Todos competimos con las grandes editoriales, otra cosa es que nos vaya bien.
Un momento que me quito la gorra de editor amante del arte y me pongo la de economista cuentamonedas. Todo mi amor por las pequeñas editoriales que participamos en una dura lucha por sostener una literatura fuera de los requisitos de lo mainstream, pero como emprendedores nos hemos metido en un pifostio monumental. Nos encontramos en un momento en que la demanda está de capa caída y las grandes editoriales han optado por producir muchos más libros, y más caros, para mantener sus beneficios. En esa coyuntura nos hemos puesto a publicar los pequeños, con lo que hemos hecho el exceso de oferta más terrible si cabe y eso hace que sea difícil competir. Lo que pasa es que, como artistas, nos encanta y anima que haya nuevos proyectos; pero eso no quiere decir que sea rentable.
Me encanta hablar con nuevos editores y ver el amor que le tienen a sus libros, pero es muy probable que el 90 % de nosotros fracasemos o evolucionemos a modelos distintos que ya no sé si serán editoriales. De ese 10 % que quede, alguno llegará a hacerse lo bastante grande como para mantenerse en lo que quiera que sea el nuevo paradigma del mercado.

Por otro lado, ha habido un aumento de las antologías entre editoriales pequeñas. ¿Qué ofrecen las antologías? ¿Quizás la oportunidad de dar a conocer a autores que de otra forma no tendrían oportunidad?

Cuando nosotros empezamos, que no había tantas antologías, esa era la idea principal. No solo por dar una oportunidad a autores noveles, sino también por recuperar el relato corto, que es un género que había caído en desuso.

Hablando de eso, ¿qué le dirías al escritor novel que intenta publicar su primera novela?

Lo primero, que no lo haga. Tenemos demasiada prisa por publicar; creo que, ahora más que nunca, es mejor recuperar el viejo consejo de «dejar tu novela en el cajón» cuando has terminado y seguir aprendiendo, viviendo y, sobre todo, escribiendo. Una vez pasado un tiempo, se recupera la novela y, si se sigue considerando buena, hay que revisarla.
Lo segundo, que trate de publicar con cabeza. Ya sé que cuando escribes te quema la primera novela en las manos, pero eso no quiere decir que haya que lanzarse de cabeza a la primera editorial de autopublicación que «parezca» seria. Hay muchos caminos posibles, es mejor estudiarlos bien. Si se opta por la publicación tradicional, que el autor se informe de qué tipo de libros publica la editorial a la que manda su manuscrito y, si coincide con el tipo de obra que ha terminado, que les escriba con respeto.

Ya terminando, ¿esta entrevista te ha parecido divertida o aburrida?

Me he reído mucho. Es algo de lo que no se suele hablar con sinceridad.

Y ya para terminar, ¿puedes mandar un saludo a nuestros lectores?

Un saludo desde la editorial Café con leche para los lectores de Preguntas con arte. Y a un saludo a la revista y al entrevistador que también se lo merecen

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